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lunes, 5 de septiembre de 2011

MotoGP: Ducati Corse, posibles soluciones

No son de recibo los resultados que está teniendo esta temporada Ducati, con un podio como su único trofeo.

A pesar del tremendo talento de Rossi y su equipo técnico no logran hacerse con una moto ganadora al final de la pasada temporada.

El motivo es que están acostumbrado a un chasis muy dócil, caso de Yamaha y no a uno "difícil". No saben calentar las gomas con las suspensiones ya que la moto requiere un pilotaje más agresivo. Tanto para calentar los neumáticos, como para entar y salir de las curvas -casi a golpes y tirando mucho del tren delantero-



Mientras tanto, otro piloto Ducati, Carlos Checa está arrasando en SuperBikes. Ganando a motos de fábrica con un equipo privado frente a los Biaggi y Melandri apoyados por sus respectivas fábricas.

Tremendo debate hay en Italia, ya que Checa ha sido más rápido de Rossi en Assen y Silverston con una SBK que Rossi con la MotoGP.

A ver si se animan los Sres. de Ducati y ponen tres motos para el año que viene: Rossi, Hayden y Checa.

Estoy seguro que con la experiencia de Checa en MotoGP les ayuda.

MotoGP: Ducati Corse



Siempre me gustaron las máquinas, a ser posible fieras indomables y con mal caracter. Siempre el piloto por encima de la máquina.

Por ello, me encantan los coches de rallyes del grupo B de los años 80 -que fueron prohibidos por la FIA-, los fórmula 1 con motor 1.5 turbo y 1.000 CV, el Ferrari F40, el McLaren F1...y las Ducati. No hablo de las antiguas 500cc de dos tiempos que solo americanos y australianos forjados en el "rodeo" podían domar.

En 2003, Ducati inició su andadura en MotoGP con un Capirosi y Baylis. Con un motor desmodrómico, símbolo de la casa. És una solución ideal para un motor bilicilíndrico con un control total de la apertura y cierre de válvulas...



Para competir en MotoGp habría que sacrificar el motor bicilíndrico por un tetracilíndrico. El motor fue la seña de identidad de Ducati desde siempre -SBK-, y en este caso colaboraron con Ferrari, para ofrecer algo espectacular. El motor tenía tanta potencia que quemaba los brazos de los pilotos, un auténtico avión.